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Entrevista Dr. Anselmo Fonte Vázquez

Dra. Valeria Monsiváis Juárez

El Congreso Nacional de Residentes en Oftalmología ha sido un pilar fundamental para la formación de generaciones de especialistas en México. Desde su fundación en 1983 este foro ha permitido a residentes de distintas instituciones intercambiar conocimientos, presentar sus investigaciones y fortalecer lazos académicos y profesionales. En el marco del XLI Congreso, conversamos con el Dr. Anselmo Fonte Vázquez, su fundador, sobre el origen, la evolución y el futuro de este magno evento.

VMJ:  ¿Qué lo inspiró a fundar el Congreso Nacional de Residentes en Oftalmología y qué necesidades veía en la formación de los residentes en ese momento? 

 

AFV: La enseñanza ha formado parte de mi vida siempre. Desde muy joven, al enseñar a mi hermano pequeño a patear la pelota con la pierna dominante y con la otra; y al instruir a mis hermanas a andar en bicicleta. En la clínica diaria y en cirugía, he disfrutado de estar al lado del residente y de acompañarlo en su aprendizaje.

 

El antecedente nace en 1977, durante la presidencia del Dr. Ydhelio Espinosa. Lo llamé “Talleres’”. Pensé que la SMO debía dar cabida a los residentes; se realizarían cuatro talleres al año, y se desarrollarían de la siguiente manera: invitaría a tres expertos en el tema elegido, digamos Queratitis Herpética, y a tres residentes de último año, de hospitales diferentes, con dominio en el tema. Sentados a una mesa cuadrada para unos 60 asistentes, cualquiera se animaría a opinar sin inhibirse. La propuesta tuvo gran aceptación entre residentes y en los encargados de enseñanza de los hospitales.

 

En 1983, entendí que la SMO debía ampliar el foro para los residentes, no solo para opinar, sino para presentar sus tesis, trabajos de investigación clínica y casos de interés, al término de su formación. Mi idea inicial fue que participaran en lo que llamé “Primera Reunión anual de Residentes en Oftalmología”, de manera que se entendiera que cada año habría una. Cada hospital estaría representado por el residente que la jefatura de enseñanza de la sede formadora considerara merecedor de ello.  Esta reunión anual les permitiría intercambiar sus experiencias y tener una mejor convivencia. En esa época no existían experiencias similares, cada sede formadora trabajaba por separado. La reunión de residentes les permitiría vislumbrar semejanzas y diferencias en la enseñanza entre hospitales.

 

Una vez que el proyecto creció, consideré que ya tenía la importancia de un Congreso de Residentes en Oftalmología y que debería extenderse a nivel nacional. Los residentes de diversos hospitales de Guadalajara tuvieron la primera participación nacional.

VMJ: En 1983 fundó el Congreso Nacional de Residentes en Oftalmología con el objetivo de fomentar la colaboración entre instituciones y promover la competencia sana. Con el tiempo, este congreso ha crecido significativamente. ¿Cuál considera ha sido el factor más determinante en su crecimiento y consolidación?

 

AFV:El factor más importante ha sido, sin duda, que siempre hubiese alguien interesado en él. Yo he tenido la misma pasión de realizarlo desde entonces, y coordiné los primeros cuatro. Después, el haber contado con la disposición incondicional de los coordinadores de cada congreso, como la doctora Leonor Hernández, quien lo ha hecho de manera magnífica en las últimas siete ediciones, poniendo en ello todo su empeño. El apoyo de la SMO, en todo momento, también ha sido fundamental. Finalmente, el interés que su potencial despertó en la industria.

 

VMJ: ¿Qué impacto tiene esta red de colaboración nacional en el futuro de la oftalmología mexicana y en el desarrollo de una práctica más integrada y homogénea?

 

AFV: La oftalmología mexicana está apuntalada por los primeros residentes que participaron en el Congreso. Son sus líderes actuales; y así ha sucedido con generaciones posteriores. Su liderazgo en las diversas altas especialidades, en sus hospitales y en la SMO, ha sido fundamental en el crecimiento y consolidación de la oftalmología en México.

 

VMJ: ¿Qué ha aprendido de los residentes, a lo largo de los años, que haya cambiado o reforzado su enfoque sobre la enseñanza?

 

AFV: Estoy con ellos codo con codo, en clínica y cirugía. Admiro su forma de presentar las sesiones internas del Hospital General y, en el Congreso mismo, su desenvoltura y confianza. Sigo aprendiendo cada día de sus conocimientos y de su empuje. Son mi inspiración diaria. Han reforzado mi idea de que la enseñanza tutelar es la mejor; que de ahí pueden salir a cualquier foro, como el que este valioso Congreso les brinda, y tener éxito.

VMJ: A lo largo de su carrera, ha sido testigo de cómo la oftalmología ha evolucionado con la incorporación de nuevas tecnologías y enfoques. ¿Cuál es el papel de los residentes en el futuro de la oftalmología y cómo puede este congreso seguir contribuyendo a ese proceso de formación y transformación?

 

AFV: Ellos entienden bien a las nuevas tecnologías y con el tiempo tendrán el criterio de cuándo utilizarlas con beneficio para el paciente, con juicio y sin exagerar en su uso de manera rutinaria (incluso innecesaria). El Congreso seguirá contribuyendo a su formación con el convencimiento de que los hará crecer. El cambio necesario en la estructura del mismo, con las ideas aportadas por ellos, generará mayor interés en asistir a las presentaciones de sus compañeros.

 

VMJ: ¿Cómo le gustaría ver al Congreso en los próximos años y qué cambios o nuevas iniciativas le gustaría ver implementadas para seguir contribuyendo a la educación de los residentes?

 

AFV: Me gustaría que el Congreso volviera a despertar en el residente el interés por disfrutar de las presentaciones de sus compañeros, como lo hizo durante tanto tiempo. El cómo lograrlo dependerá en gran medida de las propuestas que ellos mismos tengan. Estas propuestas las pediremos a través de los representantes de cada hospital.

 

VMJ: Si pudiera definir en una palabra el legado del Congreso Nacional de Residentes, ¿cuál sería y por qué?

 

AFV: ¡Pasión! Con pasión se logra todo.

 

VMJ: ¿Hay alguna anécdota o momento memorable que recuerde con especial cariño durante los años de organización del congreso?

 

AFV: Sí, con cariño y dolor. Muchos residentes del Hospital General habían muerto en el terremoto de 1985, tres de ellos de oftalmología. El mejor homenaje fue continuar con el Congreso del que habrían querido disfrutar.

Los dos primeros años se había realizado en el mes de noviembre, en el Centro Médico Nacional del IMSS. Sus instalaciones quedaron muy dañadas por el temblor; fueron derribadas poco después. ¿Dónde hacerlo, cuándo?… Decidí que algo que había iniciado tan de buena

manera, debía continuar con el empuje de todos. La mejor fecha sería en febrero de 1986, cuando los trabajos de los residentes de último año estuvieran terminados. Las nuevas instalaciones de la APEC fueron la sede ese año. Continuó en el recinto de la SMO desde 1987 hasta crecer tanto que años después se desplazó a espacios apropiados a su magnitud.

 

La enseñanza y el maestro

 

Ser maestro es sinónimo de entrega. Para ello se requiere de energía, voluntad y pasión. Los métodos de enseñanza guían a los profesores, pero no hacen al maestro. El desarrollo de este debe ser permanente: enseña por su necesidad de mantenerse interesado en aquello que le gusta, y mejora su manera de enseñar a partir de la práctica. El maestro sabrá transmitir una filosofía de la vida a partir de la bondad y la disciplina.

“La curiosidad intelectual mueve al mundo. Ser curioso es estar vivo”.

La enseñanza en México se ha extendido y profundizado; hoy, los programas universitarios son desarrollados por académicos seleccionados de las sedes formadoras. Estas sedes cuentan con personal médico que se actualiza continuamente en las técnicas modernas de enseñanza. El maestro que nació para serlo es capaz de brindar aprendizaje de manera grupal o al modo de cada estudiante. No solo requiere ser responsable, debe tener amor por la enseñanza. 

 

El CNRO, además de ser un pilar en la formación de especialistas, es un reflejo del compromiso y la pasión que sostienen a la oftalmología en México. A lo largo de los años, ha enfrentado desafíos, pero su deseo de seguir adelante prevalece: honra a quienes ya no están y fortalece a quienes continúan el camino. Cada edición del Congreso es un testimonio de esa entrega inquebrantable. Lo que comenzó como un sueño, se convirtió en un legado que hoy inspira a nuevas generaciones; porque más allá de la ciencia, la oftalmología es también una historia de vocación, enseñanza y, sobre todo, de pasión.



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