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Teleultrasonido ocular durante la pandemia de COVID-19

Artículo original de Mariana Mayorquín Ruiz et al.
Resumen y comentario por la Dra. Claudia Corredor Ortega

Introducción

 

A varios años post pandemia de COVID-19, nos hemos visto obligados a transformar la manera en que brindamos la atención médica, especialmente en áreas como la oftalmología, donde el examen físico directo es indispensable. Este artículo “Teleultrasonido ocular durante la pandemia de COVID-19”, de la Dra. Mariana Mayorquín-Ruiz y colaboradores, nos propone una alternativa innovadora: la realización de ultrasonido ocular a través de una guía virtual en tiempo real, como una solución viable a la limitación de consultas presenciales. La propuesta no solo responde a una necesidad emergente, sino que introduce el potencial de integrar el teleultrasonido como una herramienta diagnóstica en contextos clínicos futuros.

 

Desde mi experiencia en segmento anterior y mi interés en la investigación en oftalmología, considero que este estudio representa una valiosa aportación al campo de la teleoftalmología, pues abre nuevas preguntas y oportunidades para ser aplicado más allá de las circunstancias excepcionales de una pandemia.

Objetivos

 

            • Proporcionar un resumen, comentarios y análisis del articulo científico publicado en la Revista Mexicana de Oftalmología.
            • Evaluar la concordancia diagnóstica entre oftalmólogos no expertos en ultrasonido ocular (ONE), guiados virtualmente por un experto (EUO1), y los diagnósticos realizados por un segundo experto (EUO2), en pacientes con diferentes causas de opacidad en medios.

Metodología

 

Se trata de un estudio descriptivo y transversal, realizado en la Asociación para Evitar la Ceguera en México, durante uno de los meses con más repunte de casos de COVID-19. Se incluyeron 41 ojos de 24 pacientes con opacidad de medios, de los cuales la mayoría requerían biometría para cálculo de lente intraocular. 

 

Los ONE fueron guiados en tiempo real a través de la plataforma Zoom, utilizando un ecógrafo conectado con cámara externa que le permitía al experto guiar de mejor manera. Posteriormente, un EUO2 realizó la ecografía de manera presencial e independiente, para luego comparar y analizar los hallazgos a partir de coeficientes κ y de correlación interclase.

Resultados

 

La concordancia diagnóstica fue perfecta para variables clave en biometría, estado fáquico o sus variantes, presencia de aceite de silicón, estafiloma y diversos tipos de desprendimiento de retina y coroides. También se logró una alta correlación en la medición del eje anteroposterior (r=0.9), lo cual confirma la viabilidad del teleultrasonido para fines biométricos, especialmente en contextos donde no se cuenta con otras técnicas de medición axial. No obstante, ciertas variables anatómicas complejas, como la evaluación de la mácula, el hipema posterior y la descripción de la excavación papilar, tuvieron menor concordancia. Estas diferencias podrían atribuirse a la naturaleza dinámica de algunos hallazgos y a la demora en la transmisión de imagen por Zoom.

Conclusiones y visión profesional

 

Este estudio demuestra que el teleultrasonido ocular es una herramienta factible y confiable para evaluación diagnóstica básica y biometría en pacientes con medios opacos. Desde mi perspectiva, su implementación puede revolucionar el acceso a diagnóstico ecográfico en zonas remotas, hospitales sin subespecialistas o ante emergencias sanitarias como la pandemia.

 

Sin embargo, surgen preguntas relevantes que deben explorarse con mayor profundidad:

            • ¿Es viable con mayor entrenamiento aplicar este modelo a patologías de mayor impacto, como desprendimientos de retina en etapa aguda?
            • ¿Cuál es la curva de aprendizaje necesaria para que los ONE alcancen precisión diagnóstica en casos complejos?
            • ¿Qué papel tendría el teleultrasonido en el contexto pospandémico, como parte del sistema de salud rutinario en el ámbito público y privado?

 

Considero que una limitación importante del estudio es haber contado con ONE en etapa formativa (posiblemente residentes), lo cual si bien refleja una realidad clínica, puede sesgar los resultados por la falta de experiencia de un médico general o de un oftalmólogo de primer contacto. Asimismo, sería valioso evaluar el impacto clínico real de los hallazgos sobre la toma de decisiones médicas.

 

Propongo, para futuras investigaciones, no solo se amplíe el número de casos, sino que se incluyan patologías como tumores o traumatismos, y comparen diferentes plataformas/tecnologías para optimizar la resolución y velocidad de transmisión de imagen. La capacitación remota, apoyada en inteligencia artificial, podría potenciar aún más esta herramienta, al reducir el margen de error en operadores no expertos.

En conclusión, el estudio de Mayorquín-Ruiz et al. representa un avance valioso para la telemedicina ocular, y nos invita a repensar cómo la tecnología puede ampliar nuestras capacidades diagnósticas, sin comprometer la calidad, incluso en escenarios de altamente complejos.

          1. Mayorquín-Ruiz M, Bustamante-Vargas AP, Becerra-Revollo C, et al. Teleultrasonido ocular durante la pandemia de COVID-19. Rev Mex Oftalmol. 2023;97(6):135–139.
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