Dra. María Gómez Valcárcel
Introducción
The Tear Film & Ocular Surface Society (TFOS) ha organizado reuniones y conferencias durante las últimas dos décadas, con el fin de promover la conciencia de las enfermedades externas oculares. El reporte “TFOS Lifestyle: Impact of cosmetics on the ocular surface” [1] analiza el impacto de los cosméticos y los procedimientos estéticos sobre la superficie ocular, y sirve de punto de partida para este artículo.
La cirugía de cara, ojos y nariz tiene efecto no solo en la apariencia, sino también un gran impacto psicológico, mental y emocional [2]. La cirugía estética se ha esparcido rápidamente por el mundo gracias al desarrollo socioeconómico, los cambios culturales, la globalización, la publicidad, los medios de comunicación y por trastornos mentales [3]. Las redes sociales impactan directamente en las decisiones de los pacientes para elegir un procedimiento estético [4]. Los aumentos en la demanda por tratamientos no quirúrgicos han incrementado el número de spas y clínicas estéticas. Los servicios que ofrecen suelen realizarse por personal sin entrenamiento médico, exponiendo a los pacientes a diversos riesgos de salud [5].
Objetivo
Actualizar a los oftalmólogos sobre el impacto de los procedimientos estéticos oculares y perioculares en la superficie ocular, con base en el reporte TFOS Lyfestyle: Impact of cosmetics on the ocular surface [1] y literatura reciente, para aportar una visión actualizada que facilite la comprensión, prevención y manejo clínico de las alteraciones asociadas, así como proporcionar el conocimiento necesario para orientar adecuadamente a los pacientes antes de someterse a intervenciones estéticas no quirúrgicas o quirúrgicas, especialmente aquellas realizadas en centros no médicos.
Método
La elaboración del presente artículo se basó en una revisión de la literatura científica actual, relacionada con el efecto y los riesgos de los procedimientos estéticos quirúrgicos y no quirúrgicos oculares y perioculares, sobre la superficie ocular. Se consultó de manera prioritaria el reporte TFOS Lyfestyle: Impact of cosmetics on the ocular surface [1], considerado la referencia internacional más reciente y completa en la materia. Además, se revisaron artículos complementarios publicados en las bases de datos especializadas (Pubmed y Scopus). La selección de las fuentes se realizó en función de su calidad metodológica, pertinencia temática y validez científica.
Resultados
Los procedimientos estéticos más comunes no quirúrgicos y quirúrgicos se describen a continuación:
1.Párpados y pestañas: las pestañas contribuyen de manera significativa a la estética ocular y han potencializado la industria cosmética. El ciclo de vida de las pestañas incluye las fases anágena, catágena y telógena, al igual que el resto de los folículos pilosos del cuerpo. Sin embargo, la fase anágena es más corta y la telógena de mayor duración. Esto significa que las pestañas crecen 10 mm, aproximadamente, y la pérdida de pestañas es de 1 a 4 al día. Las pestañas son más fuertes y pigmentadas que el resto del pelo, pero pueden perder su color por condiciones genéticas o no genéticas. La longitud óptima de las pestañas es aproximadamente 0.35 ± 0.15 veces la longitud del ojo.
1.1. Rizado de pestañas: el deseo de hacer más expresivos los ojos llevó a William J. Beldue a crear el primer rizador de pestañas en 1931. Su uso puede causar alergias al níquel que contiene el rizador y dermatitis de contacto. Se ha reportado ruptura del rizador causando perforación corneal, catarata traumática y alteraciones vítreas. Actualmente pueden encontrarse en el mercado rizadores que aplican calor a las pestañas.
1.2. Permanente de pestañas: este procedimiento genera cambio en la curvatura de la pestaña durante 6 a 8 semanas, y se realiza en 4 o 5 pasos que requieren la aplicación de productos químicos. Puede realizarse de forma casera o en una estética. Los efectos inmediatos se deben al rizado y el uso de lociones que pueden producir queratoconjuntivitis tóxica y queratitis de contacto. El cambio en la curvatura de las pestañas modifica el movimiento del aire y puede favorecer el aumento en la evaporación de la lágrima.
1.3. Tinte de pestañas: es un procedimiento semi permanente que reduce la necesidad de emplear máscara de pestañas para incrementar su color. Suele emplearse una mezcla de tinte para el cabello y peróxido de hidrógeno que se aplica directamente a las pestañas y posteriormente se enjuaga. Los tintes emplean principalmente henna negro y parafenil diamina, que se han asociado a blefaroconjuntivitis, dermatitis de contacto y edema palpebral. No existe regulación para la comercialización de henna y, con frecuencia, se mezcla con ingredientes como picramato de sodio, nitrato de plata, carmín, tinte naranja y cromo, entre otros, que pueden causar reacción inflamatoria y alérgica. Por la variedad de ingredientes empleados, los efectos secundarios reportados son reacciones alérgicas, blefaroconjuntivitis, xantelasma, erosiones corneales y argirosis (tinción con plata) de los anexos oculares.
1.4. Extensiones de pestañas: estas extensiones están hechas de material sintético como nylon, o fibras naturales como seda o mink. Se adhieren de manera individual a las pestañas naturales de la persona. Los adhesivos que se utilizan contienen formaldehído, cianocrilato, amonia, plomo y látex; todos estos agentes pueden desencadenar alergias. El adhesivo tarda entre 5 y 6 horas en solidificarse y durante ese tiempo puede migrar a la superficie ocular. Este procedimiento se ha asociado a dermatitis de contacto, pérdida de pestañas, calcificación en la base de las pestañas, blefaritis, conjuntivitis, abrasiones corneales y queratitis [1].
La Academia Americana de Oftalmología (AAO) advierte de los posibles riesgos de las extensiones de pestañas como daño en los párpados y a la córnea, alteraciones en la visión, pérdida de las propias pestañas e incrustación de las fibras bajo el tejido ocular. Estas, algunas veces, requieren intervención quirúrgica para ser retiradas [6].
La Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos no regula el empleo de extensiones de pestañas ni los adhesivos empleados.
1.5 Creación de doble párpado: en Asia, el 50 % de la población presenta una variante anatómica para los párpados, donde no hay pliegue palpebral, conocida como monopárpado. La prevalencia en la población china varía entre el 67 % y 81 %. En esta variante no hay fijación fibrosa entre la aponeurosis del músculo elevador y el músculo orbicular y la piel. La blefaroplastia para crear el doble párpado es la cirugía más común en Asia. Si se retira demasiado tejido, puede aparecer lagoftalmos, ojo seco, exposición escleral y asimetría cosmética [1].
Para mejorar el aspecto de los párpados sin un procedimiento quirúrgico, se emplean dispositivos que emiten energía y estimulan la producción de colágeno. Estos equipos utilizan luz pulsada intensa, ultrasonido, láser o radiofrecuencia.
2. Rejuvenecimiento periocular: la zona periocular es una de las partes del cuerpo donde se presentan los primeros signos de envejecimiento: cambios en la piel por exposición solar como hiperpigmentación y atrofia, reducción en la tensión de piel y ligamentos y pérdida de volumen.
2.1. Blefaroplastia: es la cirugía estética más frecuente después de la rinoplastia. Las complicaciones más comunes son quemosis, granulomas, ectropion, ptosis y hemorragia retrobulbar [1].
2.2. Toxina botulínica: se utilizó por primera vez en oftalmología en la década de 1970 para la corrección no quirúrgica de estrabismo, y se continúa empleando también en blefaroespasmo, espasmo hemifacial, disfunción autonómica y arrugas faciales. Los efectos adversos son raros y habitualmente se resuelven después de 3 a 4 meses, tiempo en que la toxina pierde su efecto. Entre ellos están blefaroptosis, disminución de la función lagrimal, ptosis de ceja, lagoftalmos, ectropión y diplopía [1].
2.3. Rellenos faciales: el primer relleno facial empleado fue la parafina, a principios del siglo XIX, buscando rejuvenecimiento facial. Posteriormente, se empezó a inyectar grasa corporal. El mercado actual está dominado por el ácido hialurónico que fue aprobado en 1996 por la FDA, aunque existen más compuestos disponibles.
2.3.1. Complicaciones inmediatas (24 h) y tempranas (más de 4 semanas): equimosis, hematoma, edema, angioedema mediado por anticuerpos, nódulos no dolorosos, irregularidad en el contorno del sitio de inyección, infección, daño neural, oclusión vascular, oclusión de arteria de retina [1].
2.3.2. Complicaciones tardías (más de 4 semanas): reacciones de hipersensibilidad tipo IV, infecciones crónicas y edema malar [1].
2.4. Inyección de plasma rico en plaquetas: se emplea para mejorar la textura de la piel, mejora la firmeza y elasticidad, y disminuir la hiperpigmentación. Algunas de sus complicaciones son dolor en el área de aplicación, coágulos e hipopigmentación de la piel [1].
2.5. Microdermoabrasión: es un procedimiento de exfoliación que involucra la aplicación de productos químicos sobre la piel. Su función es estimular la producción de colágeno y fibras elásticas, eliminando arrugas finas e irregularidades superficiales. Puede producir irritación corneal o eritema palpebral [1].
2.6. Microneedling: es un procedimiento cosmético que involucra punciones repetitivas del estrato córneo de epidermis, empleando micro agujas estériles para estimular la producción de colágeno. Las complicaciones asociadas incluyen sangrado, hematomas y prurito [1].
3. Tatuajes y joyería: los tatuajes son procedimientos no médicos que involucran la inyección de tinta en la dermis con agujas finas o la introducción de colorantes con micro navajas. Las tintas con color se pueden clasificar en pigmentos y tintes. Los pigmentos son insolubles y tienen fotoestabilidad, mientras los tintes son solubles y degradables.
Las complicaciones más comunes de los tatuajes son inflamación por trauma, infección, reacciones autoinmunes, cicatrización queloide, trastornos de pigmentación, tumores, obstaculización de diagnóstico y/o tratamiento médico.
3.1 Tatuaje de párpados: habitualmente, los tatuajes se aplican en el borde palpebral, cerca del nacimiento de las pestañas, para crear un delineado permanente. No siempre se conocen los ingredientes de las tintas para tatuaje o la pureza de los mismos. Se han reportado reacciones alérgicas, conjuntivitis, pigmentación accidental de córnea y limbo, perforación palpebral, queratitis lamelar difusa, inestabilidad de la película lagrimal, pérdida de glándulas de Meibomio y diseminación de la tinta.
No hay homogeneidad en las regulaciones internacionales sobre los productos utilizados; sin embargo, se recomienda revisar que el tinte para el tatuaje cumpla con los estándares de fabricación de alta calidad por compañías acreditadas [1].
Cuando la persona desea eliminar el tatuaje palpebral o de ceja se utiliza un láser Q-switched, Nd:YAG o de alejandrita de picosegundo. Hasta el momento se desconoce el efecto que estos láseres pueden tener sobre las glándulas de Meibomio y la superficie ocular.
3.2. Tatuaje de conjuntiva: fue descrito por primera vez en 2007, como una forma extrema de modificación corporal, que emplea múltiples inyecciones subconjuntivales de tinta para colorear el ojo, y que son realizados por artistas sin entrenamiento médico. Las complicaciones reportadas son perforación del globo ocular, hemorragia vítrea o subretiniana, desprendimiento de retina, endoftalmitis y catarata traumática [1].
3.3. Tatuaje de córnea: algunos pacientes con ojo ciego y leucomas recurren al tatuaje corneal para mejorar su aspecto estético. Este procedimiento suele realizarse por oftalmólogos con experiencia, obteniendo buenos resultados. No se han reportado complicaciones [7,8].
3.4. Piercing en conjuntiva y párpados: el piercing es una modalidad de modificación corporal donde se realiza una perforación en alguna parte del cuerpo para insertar joyería hecha de titanio o de acero inoxidable grado quirúrgico (aunque también se usa oro de 14 K o 18 K o acrílico). La herida y la presencia de un cuerpo extraño facilita las infecciones bacterianas en piel y tejidos blandos, e incrementa el riesgo de transmisión de hepatitis viral.
La realización de piercings en párpados incluye el riesgo de roce con el globo ocular, perforación ocular durante el procedimiento y absceso palpebral. Cuando el piercing se realiza en la ceja puede generar edema en dicha zona y en la región malar, equimosis palpebral, celulitis anterior y posterior.
La colocación de joyería en conjuntiva se realizó por primera vez en 2004. La AAO advierte sobre el riesgo de la implantación de esta joyería como infección ocular, hemorragia subconjuntival, perforación ocular y ceguera [1].
Conclusiones
Los procedimientos estéticos realizados en la región ocular y periocular pueden comprometer la integridad de la superficie ocular y sus anexos. La evidencia disponible subraya la necesidad de una evaluación oftalmológica integral previa a cualquier intervención, especialmente cuando se realiza en entornos no médicos.
Dado el auge y la amplia difusión de estos procedimientos, resulta fundamental que los oftalmólogos conozcan las técnicas más utilizadas, sus posibles efectos adversos y las implicaciones para la salud ocular, con el fin de asesorar adecuadamente a los pacientes. Este rol preventivo y educativo del oftalmólogo es esencial para promover decisiones informadas, minimizar riesgos y preservar la salud visual a largo plazo.
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