Dr. Axel Orozco Hernández
El Dr. Abelardo Rodríguez Reyes es médico cirujano y especialista en Anatomía Patológica por la U.N.A.M. (1985- 1991); está dedicado a la patología ocular desde hace más de 30 años, y cuenta con una especialidad de posgrado en Patología Oftalmológica por McGill University (1998- 1999). Actualmente es jefe del Servicio de Patología Oftálmica en la Asociación para Evitar la Ceguera en México (A.P.E.C.) Hospital “Dr. Luis Sánchez Bulnes” y profesor titular de la U.N.A.M. Ha publicado más de ochenta artículos científicos indexados y múltiples capítulos sobre tumores oculares, vasculitis, anomalías congénitas y patologías hematolinfoides, entre otras temáticas, utilizando técnicas avanzadas como inmunohistoquímica y microscopía electrónica. Su trayectoria incluye, además, conferencias en congresos nacionales e internacionales, colaboración en estudios de investigación clínico-patológicos y tutorías académicas de pre y posgrado. Es reconocido como referente en oftalmo-patología a nivel mundial por su vasta y destacada trayectoria clínica, sus aportaciones, su liderazgo, y su productividad académica y de investigación.
Axel Orozco Hernández: Es un honor para mí poder tener este espacio con uno de los más destacados oftalmopatólogos de Latinoamérica, maestro de muchas generaciones, incluida la mía, y gran persona: el Dr. Abelardo Rodríguez Reyes. El día de hoy queremos conocer más acerca de su trayectoria, escuchar sus reflexiones y aprendizajes de más de 35 años de trabajo, y dar a conocer los avances de la patología ocular y su impacto en la oftalmología. Gracias Dr. Abelardo y bienvenido a Infoofta. Para iniciar, compártenos cómo fue tu proceso de formación.
Abelardo Rodríguez Reyes: Gracias a ustedes por la amable invitación. Siempre es un gusto, como mencionaste, coincidir con amigos o colegas y compartir recomendaciones para nutrir a la especialidad.
Comencé mi formación como médico general y, posteriormente, hice la especialidad de Anatomía Patológica en el Hospital General de México “Eduardo Liceaga”. Allí cursé un cuarto año, que ahora corresponde a los cursos de alta especialidad, que me permitió aprender sobre los mecanismos de enfermedad de todos los órganos, incluyendo el ojo y sus anexos. Luego se presentó la oportunidad de apoyar a mi querido maestro, el Dr. Alfredo Gómez Leal, en el área de la patología oftálmica en la A.P.E.C.; mas nunca pensé que sería el sitio donde permanecería. Cuando vi el material que llegaba a nuestro laboratorio, me di cuenta que era una rama de la patología muy interesante y me pareció una buena oportunidad para orientar mi trabajo. Había muchísimo por hacer, pero no existía una alta especialidad de oftalmología patológica en México. Fue poco después del año 2000 que la creamos.
AOH: Ahondando en tus primeros años, me gustaría preguntarte, ¿en qué momento un patólogo se apasiona y se enamora de la oftalmología?
ARR: Primero, empecé a descubrir enfermedades que ni siquiera me imaginaba que podían ocurrir en órganos como el ojo. No solamente aquellas de naturaleza neoplásica, sino muchas de naturaleza inflamatoria, degenerativa o asociadas a enfermedades sistémicas y autoinmunes. Segundo, el ver cómo el trabajo del patólogo puede ofrecerle al paciente no solo salvar su órgano, sino preservar su función, es una de las cosas que más se atesoran de nuestra profesión.
AOH: A partir de tu experiencia, ¿qué consejo le darías a un patólogo recién egresado que tenga interés en los ojos y en el sistema visual?. Asimismo, ¿qué consejo le darías a un residente de oftalmología para que tenga bases sólidas y pueda entender mejor su especialidad?
ARR: El consejo para el patólogo es nunca olvidar la correlación clínica, imagenológica y anatomopatológica. Es cierto que estamos en un momento con mucha tecnología, pero cuando unes todas las piezas del rompecabezas desde la clínica, y los estudios de imagen y los hallazgos macro y microscópicos coinciden, podrás tener un diagnóstico más sólido para convencerte de cuál es la enfermedad del paciente.
El consejo al oftalmólogo es que solicite, siempre que se requiera, un diagnóstico de patología. Si ya tomó la decisión de hacer un abordaje quirúrgico para obtener una muestra, que se acerque con su patólogo y le pregunte en qué condiciones debe mandarla para no echarla a perder. Posteriormente, cuando envíe su estudio a patología, que sea con un resumen lo más completo posible, para dotar al patólogo de información.
AOH: Para profundizar en el cruce de ambas especialidades, en términos de avances tecnológicos y de análisis de patología aplicada al ojo, ¿cuáles han sido los desarrollos que más nos han permitido profundizar en el conocimiento de esta rama?
ARR: Me atrevería a decir que, hace más de 50 años, queríamos explicar muchas enfermedades con una causalidad directa. Conforme pasó el tiempo, descubrimos que existía predisposición al desarrollo de ciertos padecimientos, y que tenían un sustrato más de tipo genético que de diagnóstico morfológico. Ahora, podemos decir que tienen un sustrato incluso molecular, por lo que los avances a nivel de pruebas moleculares y genéticas explican perfectamente por qué el paciente desarrolla ciertas enfermedades.
AOH: Regresando un poco a tus inicios, ¿qué enseñanzas o consejos adquiridos del Dr. Alfredo Gómez Leal compartirías con las nuevas generaciones que no tuvieron la oportunidad de conocerlo?
ARR: Cuando yo llegué con el maestro Gómez Leal, tenía una formación meramente con enfoque de anatomopatólogo, y el maestro me dijo: “Aquí tienes que aprender a revisar a los pacientes; tienes que ver de qué sitio te mandaron cada biopsia, porque a veces es una patología a escala. No vas a recibir especímenes quirúrgicos, como en otros terrenos; te van a mandar fragmentos de tejido de 1 o 2 mm, y eso es todo lo que tienes”. De tal manera que empezar a revisar pacientes y ver que la lesión era del párpado, de la superficie ocular o incluso intraocular, y que de ahí venía el fragmento de tejido y luego esa imagen clínica, me hizo entender mejor el mecanismo de las enfermedades.
AOH: Desde el punto de vista operativo y del día a día, ¿cómo has vivido la relación con el oftalmólogo? ¿Cuál ha sido el reto para trabajar fluidamente?
ARR: Siempre he creído que todo se trata de diálogo: la información que el clínico ponga en mis manos antes del análisis histopatológico, tiene un valor enorme para hacer una interpretación fidedigna; pero también debo convencer al clínico con mis resultados. En esa información que se manda al expediente podemos agregar datos de utilidad, como por ejemplo: “no es un proceso inflamatorio”, “no es una lesión de naturaleza melanocítica”, “vi una membrana basal gruesa con algunas células de tal naturaleza”. Una correspondencia ida y vuelta, con información lo más fidedigna posible.
AOH: Pasando a temas académicos, como profesor titular de la alta especialidad en Patología Oftalmológica, jefe de servicio en un hospital de enseñanza y coordinador del curso de actualización de la APEC de oncopatología ocular del 2023, ¿cuáles serían tus consejos para un doctor joven que tiene que asumir tareas académicas desde el punto de vista directivo?
ARR: Para ser organizador debes creértela: creer que el curso puede brindar un mensaje importante. Por otro lado, para tener una audiencia considerable, debes promocionar el evento con todo el gremio; no te limites a compartir la información con unos cuantos, hazla llegar a cada rincón. Ya que tienes estos ingredientes, debes pensar en la distribución de los temas; dividirlos entre todos los días del curso, balancearlo. En general, todas las actividades de docencia requieren compromiso continuo y trabajo estructurado.
AOH: ¿Cuál ha sido uno de los momentos más retadores de tu carrera, en términos de implementación, estrategia, gestión u organización?
ARR: Creo que uno de los inconvenientes que tenemos los patólogos, en el área a la que nos dediquemos, es que quizás no tengamos el impacto de las áreas quirúrgicas. ¿A qué me refiero? Entiendo muy bien que un paciente viene porque le bajó la visión, tiene un cristalino opaco, se lo cambian y listo. El trabajo que se hace en patología es tras bambalinas: no luce mucho, no remunera mucho, pero sí resuelve muchísimo. Es un trabajo resolutivo porque, dependiendo del nombre que le pongas a una enfermedad, será su tratamiento complementario. Creo que es uno de los retos que tenemos siempre los patólogos: convencer a nuestras autoridades que el área que nosotros hacemos es tan importante como todas las demás; sobre todo para obtener apoyo. Tú sabes que los estudios especiales necesitan presupuesto, y que los insumos y la tecnología cuestan. De tal manera que, para poder mantenernos a la vanguardia, necesitamos evolución e implementación continuas.
AOH: Ahora cambiaremos un poco de tema ya que nos interesa que los usuarios y lectores de Infoofta te conozcan en lo personal, y que nos puedas transmitir tus consejos y experiencias. ¿Cómo logras balancear una vida profesional de alta productividad con una vida personal satisfactoria? Considero que es una de las cosas más difíciles de transmitir y enseñar a los doctores en formación.
ARR: Es una pregunta complicada… No existe la receta perfecta, se logra con ensayo y error. Hay que tratar de poner una línea de corte, decir: “Hoy voy a dedicarme a lo que tengo pendiente”, o bien, “a mis compromisos personales”. “Voy a tener 4 congresos en el año; entonces, quizá pueda tomar unos días adicionales para vacacionar”. También depende mucho de la familia porque, aunque la familia entiende que esta es la vida que escogimos y que no vamos a renunciar a ella, tenemos que luchar por el balance.
AOH: Claro, el apoyo de la familia es fundamental ya que son nuestro motor e inspiración. Finalmente, ¿tienes alguna frase, anécdota o experiencia que hayas adoptado como filosofía personal porque te haya ayudado a crecer?
ARR: Te voy a compartir una anécdota que viví y las palabras de la esposa de un maestro mío. Ella me dijo: “veo que a usted, como a mi marido, le gusta mucho lo que hace. Una vez que empiezan a hablar sobre ello, no paran; pero quiero hacerle una mención, doctor. Acuérdese que también tiene familia…
porque ese señor que está sentado allá, cuando llegan sus familiares a casa me dice: ¿por qué platican contigo y conmigo no? Y la respuesta es muy sencilla, porque él es un desconocido para ellos. Así es que, no lo olvide, Abelardo: la familia siempre va a estar ahí y lo necesita, pero usted también necesita a su familia y tiene que estar ahí”. Ese fue un consejo que me dejó muy marcado.
Para terminar, quiero compartir otro pensamiento que me impulsa, me ha inspirado y ha sido fundamental en mi crecimiento: siempre estar abiertos a aprender de la gente. No solo de la gente mayor, como maestros o tutores, sino también de la gente joven, como residentes y estudiantes, y de nuestros pacientes. Es algo que nos hace crecer día a día y que nunca debemos de dejar de hacer.
AOH: Gracias por transmitir a nuestros lectores estos valiosos consejos que, esperemos, pasen de generación en generación. En verdad disfruté muchísimo esta oportunidad de platicar contigo. Cuenta con las páginas de Infoofta en el momento que desees.
“Siempre estar abiertos a aprender de la gente.
Es algo que nos hace crecer día a día
y que nunca debemos dejar de hacer”





