Entrevista: Dr. Axel Orozco Hernández
Fotografías: Rodrigo Martínez Luna
Estimados lectores de Infoofta, en esta ocasión tenemos el honor de conversar con el doctor Francisco Martínez Castro, destacado oftalmólogo especialista en retina y enfermedades inflamatorias, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México en 1973, que ha desarrollado una carrera clínica, quirúrgica, académica y de investigación ejemplar. Fue presidente de la Sociedad Mexicana de Oftalmología (SMO) en 1988, miembro fundador y presidente del Centro Mexicano de Enfermedades Inflamatorias y de la Asociación Mexicana de Retina, así como director ejecutivo de la Asociación Panamericana de Oftalmología PAAO por 6 años.
Axel Orozco Hernández: Doctor Martínez, me gustaría iniciar con una breve reseña de sus primeros pasos en la oftalmología y conocer cómo logró consolidarse como líder en nuestra especialidad. Bienvenido.
Dr. Francisco Martínez Castro (FMC): Muchas gracias, Axel. Me siento honrado por esta oportunidad.
Nací en una familia oftalmológica: mi tío abuelo fue un reconocido oftalmólogo a inicios del siglo pasado y mi padre también presidió la SMO. Desde joven me inculcaron la idea de que “si algo no está bien, hay que encontrarle una solución”. Esa filosofía me impulsó a involucrarme activamente en la creación y fortalecimiento de sociedades médicas y a participar en organizaciones nacionales e internacionales.
Con los años, mi interés se centró especialmente en la prevención, un principio que considero aplicable a todos los ámbitos: la práctica médica, la cirugía, las finanzas y la vida misma. Durante ocho años formé parte de la Agencia Internacional de Prevención de Ceguera, lo que me permitió conocer la situación oftalmológica en distintos países del continente.
AOH: Usted menciona la prevención como un eje central. ¿En qué momento considera que un oftalmólogo debe empezar a involucrarse en esta visión?
FMC: Desde el inicio de la formación profesional. El oftalmólogo debe tener una mente inquisitiva, casi “paranoica” en el mejor sentido: siempre buscando anticipar y comprender los detalles. La prevención significa oportunidad, menores costos y mejor calidad de vida. Es una estrategia para evitar los gastos y sufrimiento derivados de emergencias evitables. Y, lo mejor de todo, es que acabo de leer que la Universidad Autónoma, nuestra alma máter, ahora va a incluir temas de prevención en el plan de estudios.
AOH: ¿Qué estrategias recomendaría a los oftalmólogos en formación o recién egresados para prevenir complicaciones en enfermedades sistémicas, como la retinopatía, o locales como el glaucoma y la catarata?
FMC: Lo primero es el contacto con la familia. Muchas enfermedades oculares tienen un componente genético o metabólico. Si en una familia hay diabetes, sobrepeso o síndrome metabólico, ya hay un perfil de riesgo. Es importante que el propio paciente y su familia hablen de ello, promoviendo el autocuidado.
De nuestra parte, una buena historia clínica y el conocimiento profundo de la patología son las herramientas más valiosas para actuar a tiempo.
AOH: Usted ha transitado de residente a presidente de diversas asociaciones nacionales e internacionales. ¿Qué debería hacer un médico joven, quizá alejado de esos espacios, para acortar la brecha entre el consultorio y, por ejemplo, las mesas directivas?
FMC: Es necesario que volteen a ver las proyecciones para años venideros. Su búsqueda puede comenzar incluso desde Google: ¿qué están haciendo diferentes organizaciones?, ¿qué enfermedades tienen mayor impacto en la población actual? Desde esta herramienta podríamos tener una idea bastante clara de lo que está aconteciendo y sumarnos a ello.
También recomiendo formar grupos multidisciplinarios. Hoy en día es muy difícil sostener una práctica completamente aislada como oftalmólogo. Si compartimos información con colegas de diferentes especialidades y convivimos con ellos, podemos ofertar servicios integrales de la salud y, créanme, así va a ser mucho más fácil, ya que esto abre puertas y multiplica oportunidades.
AOH: Muchos médicos, sobre todo en instituciones públicas, se enfrentan ante los malos pronósticos en la salud visual y la alta cantidad de pacientes en listas de espera. ¿Cómo recomienda el manejo de esos sentimientos negativos para transformarlos en retos a solventar?
FMC: Primero, es muy importante que el paciente conozca qué podemos hacer a partir de las herramientas que se nos brindan. Sabemos lo que está sucediendo: carencia de recursos, carencia de insumos, carencia de medicamentos… Todo eso nos obliga a dar la cara frente a los pacientes, lo cual, efectivamente, nos puede llevar a tener un burn out y una sensación de depresión. Pero yo los alentaría a ser realistas: no tienen que cargar con toda la responsabilidad. Lo que sí pueden hacer es brindar al paciente escucha, empatía y claridad sobre lo que está a nuestro alcance. Y recordemos: cualquiera que sea el remanente visual, no dejemos de recomendar rehabilitación, pues es una manera de obtener calidad de vida.
Ahora, en la práctica en general, las cosas no siempre salen bien porque somos falibles. Cuando haya una falla por razones no previstas o por razones fuera de nuestro alcance, lo mejor que podemos hacer es no abandonar al paciente y apoyarnos en un segundo colega que sea de toda nuestra confianza. No para maquillar la escena, sino para resolverla.
Brindemos, en general, una buena comunicación y acompañamiento. A mí me ha funcionado hasta la fecha. He tenido insatisfacciones de algunos pacientes, pero la mayoría estaban previstos y no he tenido quejas. No prometan más de lo que está en sus manos.
AOH: Quisiera que los lectores conozcan también su faceta personal, más allá del profesor admirable que es. ¿Quiénes han sido figuras clave en su formación y crecimiento humano?
FMC: Hace poco encontré una foto de mis mentores del Centro Médico Nacional del IMSS, y pensé cuánto aprendí de cada uno. De algunos por su audacia y humanismo; de otros por sus limitaciones, para no repetirlas. Quien escucha tendrá siempre la oportunidad de cambiar las cosas; de poder aprovechar lo que se le dice para bien o para mal.
Con el tiempo comprendí que la vida requiere equilibrio. Alguien dijo alguna vez que la vida tiene varias esferas: el trabajo, la familia, la salud, los amigos y la vida interior. Todas son necesarias para mantenernos sanos y centrados. Sin embargo, quiero hacer hincapié en algo: el trabajo, aunque importante, si lo perdemos podemos recuperarlo; esto si sabemos modificar nuestra actitud, nuestra postura o nuestra área de interés. Pero lo que no podemos reponer es a una familia quebrada, la salud, a los amigos y nuestro equilibrio interior; pues son esferas muy frágiles que debemos cuidar.
Saber cerrar los ojos y respirar tranquilos les va a permitir encontrar las soluciones; y si no, busquen a un amigo o hagan lo necesario para encontrar apoyo y resolver sus problemas.
AOH: Como cierre, ¿cuál sería el balance adecuado, desde su experiencia, para tener una actividad profesional exitosa y productiva y una vida prolífera y de satisfacción personal?
FMC: Vi a muchos profesores extraordinarios entregarse a tiempo completo, que terminaron mal al interior de sus familias. Yo mismo estuve pisando ese límite y lo logré resolver a tiempo. Por eso mi consejo es claro: la familia es la prioridad. Al final, siempre regresamos a ella. Ese es el verdadero éxito.





