Artículo original Jinghong Liang et al.
Resumen y comentario por la Dra. Katia Govea Zavala
La Academia Americana de Oftalmología hace un alto especial para recordarnos y actualizarnos con relación a la asociación entre el riesgo de fracturas y los pacientes con cataratas.
Se expone el resultado de un metaanálisis para evaluar la posibilidad de fractura de hueso en pacientes fáquicos con catarata, comparado con aquellos fáquicos sin catarata y pseudofáquicos.
Introducción
Hace casi una década, Holden et al. (Ophthalmology, 2016) estudiaron el aumento internacional de la miopía, con una proyección que impactó a todos: para el año 20250, cerca del 50 % de la población mundial tendría miopía, y el 10 % de ellos tendría miopía alta. Esto encendió los reflectores sobre dicha afección como un problema de salud global.
Hoy, en este nuevo estudio publicado en el British Journal of Ophthalmology (BJO, 2025), se reafirma este aumento de prevalencia en los últimos 30 años, con una base de evidencia más amplia y actualizada.
Objetivo
Brindar un panorama actual sobre la prevalencia de la miopía a nivel global, a partir de un resumen y análisis del artículo científico publicado en el British Journal of Ophthalmology por Jinghong Liang et al.
Metodología
Se analizaron 276 estudios poblacionales realizados entre 1990 y 2023, incluyendo los 5 continentes y 50 países, dando una muestra colectiva de 5,410,945 niños y adolescentes entre 5 a 19 años.
Resultados
Actualmente, se estima que la prevalencia global de miopía es de 30.47 % y se confirma un aumento importante en las últimas tres décadas: 24.32 % en los 90, 25.9 % entre 2000-2010, 29.66 % entre 2011-2019 y 35.81 % entre 2020 y 2023. De estas cifras, lo más llamativo no es la magnitud, sino la velocidad con la que se dio el cambio en apenas una generación.
Diferencias regionales: se observan diferencias importantes entre países con diversos niveles de desarrollo: 31.89 % en países de ingresos medios y bajos, comparado a 23.81 % en países de ingresos altos. Existen también marcadas diferencias entre continentes, siendo Asia el que tiene la mayor prevalencia (35.22 %), mientras que América Latina y el Caribe tienen un promedio de 3.75 %. Cabe mencionar que México fue clasificado dentro de América del Norte junto con Estados Unidos y Canadá.
De los países que se incluyeron en el estudio, los 3 con mayor prevalencia son Japón (85.85 %), República de Corea (73.94 %) y Rusia (46.17 %). En el caso de México, este se ubica en el noveno lugar a nivel mundial, con una prevalencia estimada de 32.48 %.
Diferencias por grupo de edad: cada vez más temprano
Los adolescentes (13–19 años) tienen la mayor prevalencia con 53.92 %, comparado con 31.68 % en niños (5–12 años) en el periodo 2020–2023. Un dato muy interesante es que si se observa la prevalencia por edad a través de los años, se puede notar que en infantes de 5-12 años aumentaron su prevalencia de manera importante en comparación con los adolescentes entre 1990 y 2023. En los años 90, la prevalencia en niños de entre 5-12 años era de apenas 7.15 %, mientras que en 2023 supera el 30 %. Esto marca un un cambio importante en el inicio de la miopía hacia edades más tempranas (algo notorio en la práctica clínica) lo cual implica mayor riesgo de progresión a miopía alta, junto con todos los riesgos para la salud ocular que esto conlleva.
Ahora se tiene un problema que ya no comienza en la adolescencia, sino en la infancia, y eso redefine por completo las estrategias de detección, seguimiento y prevención.
También se observó una prevalencia mayor en mujeres (33.57 %) que en hombres (30.49 %), y un riesgo mayor en áreas urbanas que en zonas rurales.
Proyecciones globales: hacia dónde vamos
Todo apunta a un crecimiento continuo: para el 2030, la prevalencia sería 32.21 % , en el 2040 de 36.59 % y en el 2050 de 39.80 %, un poco más alentadora que las cifras pasadas a nivel global; sin embargo, cabe recalcar que en adolescentes de 13–19 años, la prevalencia proyectada para 2050 alcanza 52.38 %, consolidando a la miopía como la principal condición visual de los jóvenes en el mundo.
Entorno educativo, el nuevo desafío
En los últimos años, la escolaridad ha emergido como un predictor importante de la prevalencia de miopía en el mundo. Se ha observado una correlación entre la duración de la educación formal y la aparición de miopía a edades cada vez más tempranas. En varios países, especialmente los que han tenido una transición económica importante, esta se acompaña de mayores oportunidades educativas, pero también de nuevas implicaciones para la salud visual de los niños: al iniciar de manera más temprana la educación formal, aumentamos el tiempo que los niños pasan en interiores haciendo actividades de visión cercana (factor de riesgo para el desarrollo de miopía) y disminuyendo el tiempo que pasan al aire libre, expuestos a la luz natural (factor protector para el desarrollo de miopía).
En el caso de México, por ejemplo, que ha tenido un repunte en la prevalencia de miopía en las últimas tres décadas, la escolaridad se ha iniciado de manera más temprana también. Desde el 2002, el preescolar se volvió obligatorio a partir de los 3 años. Un gran logro educativo que también representa un nuevo desafío.
A pesar de la creencia de que los culpables son los celulares, existe evidencia de que dicho incremento de la miopía no coincide con la llegada de los teléfonos inteligentes. La curva comenzó antes, desde finales de los años 80, probablemente impulsada por nuestros ambientes urbanos y la expansión educativa. El uso intensivo de pantallas puede agravar el problema, pero no lo originó. Esto nos permite enfocar nuestra atención no solo en las pantallas como prevención, sino en replantear los entornos visuales en los que los niños viven y aprenden.
Conclusiones
De las cifras a la acción
Es importante mencionar que estas proyecciones no toman en cuenta el posible impacto de las estrategias de control de miopía (como atropina a bajas dosis, lentes con desenfoque periférico u ortoqueratología). Esto significa que las cifras probablemente representan un escenario “sin intervención”, por lo que se está a tiempo de actuar.
Este estudio brinda evidencia sólida para respaldar acciones concretas como: implementar tamizajes visuales en edad preescolar y escolar, educar a familias y maestros sobre hábitos visuales saludables, promover el tiempo al aire libre como una medida preventiva respaldada por evidencia y fortalecer la formación de profesionales en salud visual infantil.
Como profesionales de la salud tenemos un reto frente a nosotros: ver más allá de las cifras y mirar cómo, dónde y cuándo podemos actuar para hacer un cambio en este panorama. Probablemente, si no transformamos los espacios en que los niños aprenden, estas proyecciones se cumplirán. No es la escolaridad el problema, sino la falta de equilibrio. Promover entornos con más luz natural, pausas y juego al aire libre puede hacer que aprender y ver bien sean parte del mismo camino.
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Liang J, Pu Y, Chen J, Liu M, Ouyang B, Jin Z, Ge W, Wu Z, Yang X, Qin C, Wang C, Huang S, Jiang N, Hu L, Zhang Y, Gui Z, Pu X, Huang S, Chen Y. Global prevalence, trend and projection of myopia in children and adolescents from 1990 to 2050: a comprehensive systematic review and meta-analysis. Br J Ophthalmol. 2025 Feb 24;109(3):362-371. doi: 10.1136/bjo-2024-325427. PMID: 39317432.
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Holden BA, Fricke TR, Wilson DA, Jong M, Naidoo KS, Sankaridurg P, Wong TY, Naduvilath TJ, Resnikoff S. Global Prevalence of Myopia and High Myopia and Temporal Trends from 2000 through 2050. Ophthalmology. 2016 May;123(5):1036-42. doi: 10.1016/j.ophtha.2016.01.006. Epub 2016 Feb 11. PMID: 26875007.





