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Entrevista al Dr. Humberto Ruiz Orozco

Dr. Axel Orozco Hernández

El Dr. Humberto Ruiz Orozco es egresado de la carrera de Medicina de la Universidad de Guadalajara, y estudió la Especialidad en Oftalmología, así como y la Subespecialidad en Glaucoma, en el Hospital Dr. Luis Sánchez Bulnes (APEC), en la Ciudad de México. Fundador y Director General de la Clínica Santa Lucía (desde 1990),  ex presidente del Colegio de Médicos Oftalmólogos de Jalisco (1980), de la Sociedad Mexicana de Oftalmología (2012), de la Asociación de Glaucoma de Occidente (2007)  y del Consejo Mexicano de Oftalmología (2018-2020). Además, fue adscrito y profesor del Servicio de Oftalmología en el Hospital Civil de Guadalajara (1975–2019). 

 

Con más de 40 años de experiencia, ha equilibrado la alta dirección institucional con una carrera académica ininterrumpida y una exitosa práctica clínica y quirúrgica especializadas, consolidándose como oftalmólogo clave en el occidente de México y líder a nivel nacional.

AOH: Doctor, es un honor para mí poder llevar a cabo esta entrevista. Como usted sabe, cuenta con mi profundo respeto, cariño y admiración ya que, desde el día uno que llegué a Guadalajara, como a muchos oftalmólogos, me abrió las puertas de su clínica.

Para iniciar me gustaría preguntarle, ¿cómo es que llegó a la Oftalmología?  ¿Qué lo motivó a realizar esta especialidad? 

 

HRO: Nada que agradecer. Es un placer estar contigo y con todos los lectores. 

 

Mi decisión se basó en un elemento básico: en el internado, yo tenía cierta tendencia, y probablemente habilidad, a trabajar con cosas pequeñas. Tuve la oportunidad de intervenir un poco en cirugía de mano y nariz y de estar presente en procedimientos oculares. Así encontré a la oftalmología y me di cuenta que es una especialidad donde puedes ejercer la medicina como tal, es decir, la parte médica (clínica); aunque también tiene una cirugía hermosísima.

 

Con todo respeto para todos los especialistas cuya participación es de vida o muerte, en nuestro caso, se trata de una especialidad curativa y rehabilitadora: previene, restablece o preserva la función visual y reaviva la vida del paciente con calidad visual. Eso, a mi parecer, es un privilegio. 

 

AOH: Una vez que se decidió por la oftalmología, ¿cómo fue que terminó en APEC en la Ciudad de México? 

 

HRO: Tras decidir que quería dedicarme a ello, supe que existía el Hospital de la Asociación para Evitar la Ceguera en México; sin embargo, era consciente de que ingresar sería poco sencillo. Para entonces, unos colegas tapatíos hacían su residencia en dicho espacio; por ello me armé de valor y busqué al jefe en turno, el doctor Don Luis Sánchez Bulnes. Subí, platiqué con él, y luego de explicarle mis motivos para ser oftalmólogo me dijo que estaba aceptado.

 

El año en que ingresé, existía la posibilidad de estudiar por dos o tres años; y aunque aún estaban en ciernes las altas especialidades, ya había servicios de glaucoma, de estrabismo y de oculoplástica. Así fue como me quedé tres años extraordinarios, que cambiaron mi vida por completo. 

 

AOH: ¿Cuáles fueron los retos más difíciles de sortear en aquella época? 

 

HRO: El reto en nuestra profesión es adaptarnos. A mí siempre me llamó la atención disponer del mejor equipo para ser un mejor oftalmólogo. Por ejemplo, el láser de aquella época era un xenón, que tú conoces seguramente, con disparos de “40 kilómetros”, un poder tremendo. Eso es lo que había. Entonces, ¿qué es lo más padre del ejercicio profesional? Que aprendas y vayas adaptándote. Otro ejemplo son las cirugías de catarata donde antes se extraía el cristalino a través de una incisión muy grande y sin implante de lente intraocular. Actualmente hacemos cirugías con incisiones desde 1.8 mm o 2.2 mm, en las que el paciente se puede ir caminando y viendo el mismo día. 

 

AOH:¿Qué otros cambios radicales le ha tocado vivir? 

 

HRO: En ese momento, en el hospital donde vivía, apenas surgía un servicio de glaucoma con campímetros de autoplot para exámenes de visión cercana. Es decir, la ayuda tecnológica era muy básica. En el área de retina, hacíamos dibujos para marcar el desprendimiento o el agujero. No llegábamos a más. 

 

Las campimetrías y el análisis del disco óptico también eran con dibujos. Hacíamos una descripción de vasos, de las excavaciones y notas de evaluación. Después, nos íbamos directo a cirugías. Hacíamos algo que se llamaba iridencleisis: enclavábamos el iris en una herida en la córnea, en la esclera. Apenas empezaban las trabeculectomías. Hoy en día, todos conocemos los avances en equipos y estudios diagnósticos, en instrumental y técnicas quirúrgicas. Así de abismal es la diferencia.  

 

AOH:  Haciendo un puente entre su trayectoria clínica y su experiencia en términos académicos, ¿cómo ligaría estas actividades tan diversas? ¿Cuáles serían sus consejos para lograr una práctica balanceada?

 

HRO: Primero debe haber vocación. Yo provengo de una familia de maestros y probablemente la epigenética sí funcione de alguna manera; siempre me gustó compartir conocimiento. Luego tuve la oportunidad de llegar al Hospital Civil de Guadalajara y, relativamente, fundar el servicio de glaucoma. El ejercicio profesional y el conocimiento deben ser universales.

 

Comencé a participar en las sociedades y después entré a la Sociedad de Oftalmología de Guadalajara. Allí fui presidente en 1980, siempre con la inquietud de participar y de comunicar. A partir de ello, me fui involucrando en organizaciones de congresos y eso me llevó incluso a ser presidente de nuestra Sociedad Mexicana de Oftalmología y luego del Consejo Mexicano. Mi consejo puntual para todo oftalmólogo es que se muevan activamente.

 

AOH:  ¿Respecto a integrar a las actividades clínicas horas académicas, que nos puede decir?

 

HRO: Si tu espíritu es estar sentado dando consultas, atendiendo pacientes y satisfaciendo las necesidades de salud de un grupo, está muy bien, todos somos diferentes; pero es importante comunicar. La ventaja de relacionarte con jóvenes que están en formación es que aprendes. Hay estudiantes que son retadores, no en el mal sentido de la palabra, sino que estudian, tienen más información y lo hacen a uno estudiar. Debemos ser proactivos e involucrarnos, tanto en el medio oftalmológico como en la sociedad, porque vivimos en comunidad. Si no estás en una institución que lo favorezca, para eso están los colegios y la SMO. 

 

Dr. Axel: Hablando sobre la cuestión gremial, ¿cuáles son los retos de una mesa directiva ante la marcada división de opiniones? ¿Hacia dónde debemos apuntar como gremio?

 

HRO: Todos tenemos una manera de ser y de pensar y hay una resistencia natural al cambio. Tienes que ser analítico y dejar el corazón por un lado. Una cosa es nuestro escenario, cuando estamos sentados enfrente de un paciente, y otra es el escenario que incluso involucra a la estructura oficial, es decir, a las regulaciones nacionales. Ahora, por ley, tienes que estar certificado para poder ejercer. Entonces, si la colegiación, por ejemplo, da una mejor oportunidad para que estemos más protegidos, no hay mucho que pensar. 

 

Toda la vida tiene ajustes. Los tuve en la profesión para poder adaptarme. Así, también, las estructuras tienen que modificarse para bien.

 

AOH: Hablando un poco más en lo personal, ¿cuál diría que fue uno de los principales retos que tuvo como presidente de la Sociedad Mexicana de Oftalmología y/o del Consejo Mexicano de Oftalmología?

 

HRO: Tener una posición como esa es un reto en sí mismo, pues hay que formarnos como médicos y luego como oftalmólogos; mas en el camino todo se aprende. Yo ya había sido presidente de la Sociedad de Oftalmología de Guadalajara y participado, por supuesto, en la Panamericana, pero administrativamente no tenía una gran formación. Tienes que recurrir a otros compañeros que estén entrenados en el tema. 

 

Probablemente, el mayor reto era hacer un congreso digno de la oftalmología, y funcionó bien. La unión es muy importante: tratar de evitar rupturas, de armonizar y que las cosas caminen. 

AOH: Recuerdo que en alguna reunión usted platicaba lo siguiente: que si nosotros como oftalmólogos, siendo un gremio tan pequeño en relación a la población nacional, no nos podíamos poner de acuerdo, qué se podía esperar de nuestro país. ¿Cuál es su recomendación para no caer en ello? 

 

HRO: A medida que crecen las cosas es más difícil hacer consensos. Lo único que pienso es que no debemos caer en la apatía. Debemos estar unidos y hacer políticas en las cuales se busque la unión: que el objetivo sea el óptimo en la academia para ofrecer a los pacientes lo mejor. Actualmente encuentro cierta apatía, es decir, hay poca participación en general. Nos hemos vuelto más individualistas y eso me parece que es muy negativo para cualquier institución y profesión. Tenemos que pensar en la colectividad, en que, lo que hagamos, lo hagamos para bien de todos. Eso va a redituar de forma personal y a nuestro trabajo. 

 

AOH: Para la fase final de la entrevista, nos gusta conocer a la persona más allá del doctor. En este sentido, ¿quiénes lo han influenciado positivamente o han representado una inspiración para usted? 

 

HRO:  En mi formación, he de destacar a don Luis Sánchez Bulnes, con quien pude establecer una relación de amistad bastante estrecha. Posteriormente, es muy importante el apoyo familiar, donde destaco a mi hermano Pedro. En el Hospital Civil, tuve una relación muy buena con mis compañeros: Sayavedra, Félix Alaniz, Elia Ortega, a quienes estimo tremendamente… Creo que, de una u otra manera, todo aquel con quien te relacionas aporta algo, pero depende de ti, de estar realmente abierto a los demás.

AOH: Finalmente, nos gustaría preguntarle, ¿cuáles son sus consejos personales para mantener ese balance entre la realización personal y la profesional a través de la oftalmología?

 

Dr. Ruiz Orozco: A la vida hay que verla como un pastel, y ese pastel tienes que repartirlo: trabajo, academia, familia, tiempo personal… Cuando te involucras demasiado en el tema de la profesión, empiezas a reducir la tajada para las otras partes, incluso las vacaciones las llegamos a ver como oportunidad de trabajo: “voy de vacaciones al Congreso de Buenos Aires”, “voy de vacaciones al Congreso de Atlanta”. A título personal, yo siempre he sido afín a cuidar a la familia. Entonces, desde que tengo uso de memoria, voy a comer a casa, me siento ahora con mi señora y, antes, con los hijos. Esa parte es muy importante. Hay que hacer el esfuerzo por lograr una repartición del pastel justa. 

 

AOH: Doctor, todo mi agradecimiento para usted, no solo por este espacio y su tiempo, sino por todo lo que, en lo personal, me ha aportado. Puedo decir a nombre de muchos oftalmólogos, tanto a nivel local como nacional, que estamos sumamente agradecidos con su apoyo y aportaciones. 

 

HRO: Muchas gracias, Axel. Tú eres de esas personas que van hacia adelante. Estamos aquí porque eres una persona con ganas de mejorar las cosas y de comunicar. Esta nueva iniciativa habla de ello. Muchas felicidades a todos los oftalmólogos que hacen posible este proyecto. Es un privilegio poder estar con todos ustedes. 

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